lunes, 3 de octubre de 2011

PROYECTO FACTIBLE (2DA PUBLICACIÓN)

El estudio de factibilidad es el análisis que permite determinar si la idea propuesta será buena o mala, y en qué condiciones se debe desarrollar para su éxito. De igual manera, si el negocio propuesto contribuye con la conservación, protección o restauración de los recursos naturales y ambientales. Esto último se ha venido convirtiendo prácticamente en un requisito en los últimos años, y quizá en algún momento llegue a ser una exigencia de parte de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.
El resultado de los estudios de factibilidad de los trabajos de investigación es la base de las decisiones que se tomen, por lo que deben ser lo suficiente precisas para evitar errores que tienen un alto costo social directo (por ejemplo, una empresa que contrate mil trabajadores y que, por una mala introducción al mercado, quiebre económicamente luego de un determinado tiempo, y –al ser cerrada- queden sin  sustento –igualmente- miles  de familias), en cuanto a los materiales y personal humano involucrado. Para lograr una correcta introducción del proyecto, deben emplearse procedimientos metodológicos y analíticos debidamente fundamentados.
El estudio o análisis de factibilidad forma parte de los pasos que deben seguirse para evaluar un proyecto. Un proyecto factible, es decir que se puede ejecutar, es el que ha aprobado cuatro estudios básicos:
1. Estudio de factibilidad de mercado
2. Estudio de factibilidad técnica
3. Estudio de factibilidad medio ambiental.
4. Estudio de factibilidad económico-financiera
El visto bueno de cada evaluación la llamaremos viabilidad. Estas viabilidades se deben dar al mismo tiempo para alcanzar la factibilidad de un proyecto, ya que -dentro de éste- tendrán iguales niveles de importancia a la hora de llevarlo a cabo; entonces con una evaluación que resulte no viable, el proyecto no será factible.
Para realizar un análisis de factibilidad que realmente contribuya al proceso de toma de decisión, es necesario tener en cuenta que estos estudios se complementan entre sí y sirven de base para el que le sigue en el orden antes establecido.
A continuación, se ilustrará el punto anterior con un ejemplo simple:
En un momento dado, se necesita una Planta Productora de Jarabe de Sábila (aloe vera). La persona encargada de llevar a cabo el estudio de factibilidad previo deberá encargarse de realizar una recopilación prudente y completa de datos pertinentes para dar respuesta a interrogantes que le permitirán verificar que su proyecto es, efectivamente, factible. Por ejemplo: ¿Existe un mercado de consumidores para el producto? ¿Será este mercado de consumidores suficiente para la factibilidad económica del proyecto?, ¿será rentable el proyecto? ¿Cuál es el precio actualizado de los materiales de construcción?, ¿Cuánto espacio físico se necesita para la producción de sábila?, ¿Cuánto cuesta el terreno? (En caso de no disponer de uno), ¿Cuánto costará la infraestructura, la maquinaria, los insumos, etc? ¿qué personal se requerirá para el funcionamiento de la planta? ¿Cuál será el sueldo de los trabajadores? ¿Quién suplirá la materia prima? ¿Cuánto costará la materia prima y su transporte? ¿A qué precio se venderá el producto al consumidor final? ¿cuáles reglamentaciones y normativas se aplican? ¿cuáles medidas higiénico-sanitarias, de mercadeo o comercialización deben respetarse?, ¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse la inversión (tasa interna de retorno)?
Son sólo algunas de las centenares de preguntas que podrían hacerse, pero ya se ilustró el punto.
La UPEL también proporciona una buena guía sobre las etapas generales de la elaboración de un proyecto factible aquí, estos son: el diagnóstico, planteamiento y fundamentación teórica de la propuesta; procedimiento metodológico, actividades y recursos necesarios para su ejecución; análisis y conclusiones sobre la viabilidad y realización del Proyecto; y en caso de su desarrollo, la ejecución de la propuesta y la evaluación, tanto del proceso como de sus resultados.
Según la Dra. Judith Manzanares, profesora de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, el campo de la Metodología de la Investigación en países hispanoparlantes, data de la década de los  ochenta la popularización de los proyectos factibles, como una modalidad válida de pesquiza, diseño, desarrollo, instalación  y evaluación de un modelo, método, proceso, equipo, institución o empresa.   Fue así como en Venezuela, correspondió a la UPEL iniciar en las universidades la posibilidad de que el proyecto factible se constituyese en una de las modalidades para el desarrollo de los trabajos especiales (pregrado)  tesinas (especializaciones y maestrías) y tesis de grado (doctorado).
Respondía esto a la necesidad de que los estudiantes en formación aportaran posibles soluciones a los problemas del entorno, la concepción de una investigación básica estaba dando paso a la investigación aplicada porque ya la Academia debía, más que indagar y contribuir al mero conocimiento, tendría –además- que participar en la construcción de soluciones y la intervención en las soluciones a los problemas.
De allí que la modalidad del Proyecto Factible fue acogida en las disciplinas de carácter más pragmático que teórico, sea el caso de:
·         las Ciencias de la Educación proyecto factible para construcción de un Simoncito en el Barrio Andrés Eloy Blanco),
·         Agronomía (Diseño de un lumbricario para el suministro de lombriz californiana a los agricultores del municipio Miranda),
·         Ingeniería (Diseño de un vehículo que funciona con energía eléctrica),
·         Ciencias ambientales (Proyecto de factibilidad de construcción de aerogeneradores para producir electricidad en el municipio Los Taques),
·         Medicina (Diseño de un .bioterio para suministro de animales de experimentación con fines farmacológicos en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda),
Es usual que la modalidad metodológica conocida como Proyecto Factible, en cualesquiera de sus tres fases: Formulación, Desarrollo y Evaluación,  sea ejecutada -bien por un solo investigador que de forma longitudinal (durante varios años, por ejemplo) desarrolle las tres etapas, o bien que diversos investigadores, en diversos momentos, asuman respectivamente una fase particular de ese  Proyecto Factible (ejemplo: el primer investigador se encarga de formular el proyecto, el segundo lo desarrolla y el tercero lo ejecuta), en próximas publicaciones de este blog continuaremos ilustrando las formas como un nobel investigador puede asumir con seguridad y conocimiento la metodología de Proyectos Factibles.

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